Los primeros pobladores de América

La época del arribo de los primeros seres humanos Por los datos del ADN –el código genético humano– sabemos que el inicio del poblamiento de América sucedió al menos hace 20.000 años. En el primer capítulo de este libro vimos que esa herramienta científica existe desde hace poco tiempo. Antes de contar con el código genético, el estudio de la datación del primer poblamiento original de América era, para los arqueólogos, uno de los problemas de investigación más difíciles, puesto que no habían encontrado yacimientos primitivos con la misma abundancia que en otros continentes, y los hallados arrojaban datos contradictorios.

La ruta que siguieron los primeros pobladores

La otra cuestión que ha sido muy debatida a lo largo de todo el siglo XX es por dónde vinieron los primeros humanos a América. La mayoría de paleontólogos coinciden en que la única ruta fue la del actual estrecho de Bering, pero hay unos pocos científicos, como Donald Lathrap, que sostienen que hubo alguna migración de humanos desde África, quienes habrían navegado hace más de 10.000 años por el Atlántico hacia América del Sur, específicamente hacia la región costera de la selva del Amazonas. Por otro lado, la hipótesis de que migraciones asiáticas habrían cruzado el Pacífico Sur hacia las costas de los actuales Ecuador y Perú ha sido prácticamente descartada.

Por efecto de las glaciaciones, la altura del mar de Bering cambió en varias ocasiones a lo largo de los últimos 100.000 años, y dejó, a veces, un paso de tierra seca entre Asia y América, y otras, lo inundó. El puente de tierra que quedaba no era estrecho: era una tundra (es decir, una estepa helada) de más de 1.500 km de ancho.

Esto permite suponer que una primera oleada de inmigrantes pudo llegar hace 40.000 años, y que hubo otras penetraciones posteriores (hace 20.000 una, y la última hace 11.000) cuando el estrecho volvió a ser tierra seca.

La tecnología de Clovis

Estas oleadas sucesivas han dejado restos que permiten distinguirlas. Los arqueólogos las diferencian, sobre todo, por la forma del tallado de unas puntas de flecha de gran tamaño, con un pedúnculo, o sea, con una parte inferior en forma de cola de pescado, muy bien talladas por ambos lados, que se encontraron por primera vez cerca del pueblo de Clovis, en Nuevo México, Estados Unidos. Se sabe que es una tecnología que apareció en el período entre 13.000 y 11.000 años antes del presente, y se difundió con rapidez. Las flechas y utensilios de piedra más bastos y menos pulidos pertenecen a humanos anteriores a este período, mientras que las herramientas mejor trabajadas corresponden a los cazadores-recolectores que ya tenían la técnica, como los de Clovis.

El poblamiento de América

Podría resultar sorprendente que estos cazadores y recolectores, que tenían herramientas tipo Clovis, pudieran llegar a la Patagonia –situada a 13.000 km al sur de la frontera entre EE. UU. y Canadá– en menos de 100 años. Sin embargo, como ha calculado el biólogo Jared Diamond, esto equivale a un avance medio de apenas 13 km al año, una expansión muy fácil para un cazador-recolector, que probablemente podía recorrer esa distancia en un solo día en busca de alimento.

Ahora bien, ¿por qué ir hacia el sur? Una razón obvia es por la búsqueda de mejor clima, lejos de los hielos del norte; pero, luego de atravesar la línea ecuatorial, los humanos habrían vuelto a alejarse de la zona tropical. La otra hipótesis es la búsqueda de presas para cazar: al terminar con la caza mayor en un sitio, se habrían desplazado para encontrarlas más al sur.

¿Cuántos eran estos hombres y mujeres? Muchos, porque la población creció de manera acelerada. Piensen en este cálculo: si los primeros pobladores de América hubieran sido únicamente 100 personas y su número hubiera aumentado a un ritmo de solo 1,1% anual, los descendientes de los primeros colonos habrían llegado a sumar 10 millones de personas en un período de mil años. La tasa de 1,1% no es exagerada. Los antropólogos han visto tasas de crecimiento superiores al 3%, cuando la gente coloniza tierras vírgenes.

La vida de los primeros pobladores

Tanto en el norte como en el sur de América, los primitivos pobladores encontraron abundante y fácil cacería. Una vez que los primeros pobladores atravesaron la zona de hielos, en varias generaciones, y probablemente siguiendo la costa del Pacífico, se encontraron literalmente con miles de miles de animales en las grandes planicies del sur del actual Canadá y del centro de EE. UU. Estaban los antiguos elefantes, que conocemos como mastodontes, caballos, leones, varias clases de venados, osos y búfalos. En América del Sur había dos tipos de camellos (el antecesor de la llama, conocida científicamente como Paleolama, y uno más grande, Macracheunia), dos tipos de perezosos terrestres gigantes, llamados mylodontes y megaterios, mastodontes, caballos, armadillos gigantes (gliptodontes). La mayoría de ellos, salvo los leones, pumas y tigres de dientes de sable, eran herbívoros.

Todos los representantes de la megafauna, es decir, animales gigantes, hoy están extinguidos. Su exterminación, que concluyó hace 10.000 años, fue masiva y muy rápida, probablemente a causa de la cacería por parte de los seres humanos. El descubrimiento de numerosos esqueletos de mastodontes y perezosos gigantes con puntas de lanza entre sus costillas sugiere que fue eso lo que sucedió.

Hay quienes dicen que los grandes mamíferos de América se extinguieron debido a cambios climáticos al final del último período glacial, pero uno se pregunta por qué sobrevivieron a 22 períodos glaciales anteriores y decidieron morirse todos a la vez en el vigésimo tercero. Más racional es suponer que fue debido a la acción humana. Además, lo mismo sucedió tras la llegada de los seres humanos a Australia y Nueva Guinea. Allí no sobrevivió ninguno de los grandes mamíferos que había en la antigüedad. El ser humano es implacable.

¿Por qué se los podía cazar tan fácilmente? Porque, a pesar de ser tan grandes, no tenían miedo a los humanos. La América de entonces era igual que las islas Galápagos de hoy, donde los animales son increíblemente mansos porque no hubo presencia humana hasta hace pocos siglos. En cambio, los animales de África, Asia y Europa sí coevolucionaron por decenas de miles de años con los humanos… y aprendieron a tenerles miedo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *