Independencia de Sudamérica

Cuando Fernando VII retornó al trono en 1814, subsistían campañas militares patriotas en Venezuela y el Río de la Plata. En la primera, Simón Bolívar –miembro de la Junta caraqueña de 1811– fue nombrado nuevo líder militar, y en 1813 liberó Mérida y Caracas en la llamada Campaña Admirable, ciudades que le dieron el título de “Libertador”, unido para siempre a su nombre.

Para sofocar el avance independentista, Fernando VII ordenó organizar la llamada “Expedición pacificadora” que, al mando del mariscal Pablo Morillo, zarpó de Cádiz en 1815. Fue la mayor fuerza que partiría de España en el curso de la contienda: 65 buques principales, 18 de batalla, un navío de línea de 74 cañones, 15.000 hombres, pertrechos y víveres.

Nueva Granada y Venezuela

Morillo retomó pronto el control de Venezuela y Nueva Granada. Pero, en 1817, Bolívar, Piar, Páez y otros jefes venezolanos reactivaron la guerra. Bolívar enfrentó y derrotó a Morillo en Calabozo, en 1818. Sin embargo, más tarde, Morillo contraatacó y derrotó a Bolívar en el valle de Aragua.

Entonces Bolívar atravesó los Andes y derrotó a los realistas en la batalla del Pantano de Vargas (25-07-1819). Tras juntarse con las tropas patriotas de Cundinamarca, bajo el mando de Francisco de Paula Santander, triunfaron en la batalla de Boyacá (7-08-1819) que selló la independencia de Nueva Granada. Bolívar entró triunfante en Bogotá, abandonada por el virrey Sámano en precipitada fuga.

Un año más de escaramuzas y Morillo y Bolívar firman el Tratado de Regularización de la Guerra (27-11-1820), que da fin al período de “Guerra a Muerte”. Luego de ello, Morillo regresa a España y es sustituido por el general Miguel de la Torre. Pocos meses después, el ejército realista es derrotado en la batalla de Carabobo, victoria final de la independencia de Venezuela (25-06-1821).

Independencia del Ecuador

Recordemos cómo se proclamó la independencia de Guayaquil (9-10-1820), la llegada del ejército patriota comandado por Antonio José de Sucre, y su triunfo en Pichincha (2405-1822), con el que culminó la independencia de la Gran Colombia.

Recordemos, asimismo, que Bolívar derrotó a los realistas pastusos en la batalla de Bomboná, y entró triunfante a Quito (16-06-1822) y, luego, a Guayaquil, a la que puso bajo la protección de Colombia, donde esperó al presidente del Perú, general José de San Martín, a fin de conversar sobre la estrategia para culminar la guerra contra los realistas.

Argentina, Paraguay y Uruguay

La primera Junta de Buenos Aires (25-051810) organizó tres campañas militares para doblegar a las fuerzas españolas del interior, pero no fueron exitosas. Sin embargo, en Asunción estalló espontánea una revolución (14-05-1811), y el gobierno resultante se sostuvo independiente. Así se creó la República del Paraguay.

En la Banda Oriental la población rural se levantó contra las autoridades españolas de Montevideo. El coronel José Artigas comandó a las tropas revolucionarias que vencieron a las realistas en la batalla de Las Piedras (18-05-1811) y sitiaron a la amurallada Montevideo, adonde se había mudado el Gobierno virreinal.

Las fricciones entre el federalismo de Artigas y el centralismo de Buenos Aires serían constantes. Artigas, finalmente, se tomó Montevideo, en mayo de 1814, y lideró la creación de una federación de provincias (las del actual Uruguay más varias del litoral de la actual Argentina), llamada la Unión de Pueblos Libres, que proclamó, en 1815, “la independencia de España y de todo poder extranjero” (refiriéndose a los imperios luso-brasileño, británico y a la propia Buenos Aires). La República Oriental del Uruguay, harta de sus desilusiones con el centralismo bonaerense, y tras la Guerra con Brasil (1825-1828), se establecería como entidad independiente en 1828. En esta acción ya no participó Artigas, pues estaba exiliado en Paraguay.

Otra iniciativa federalista fue liderada por el general José de San Martín, quien promovió el Congreso de Tucumán, que fundó las Provincias Unidas de Sudamérica (9-07-1816).

San Martín tenía claro que si no se llevaba adelante una guerra continental, la independencia no iba a poder subsistir. Para ello, se propuso derrotar al ejército español en el Perú, pero no atravesando el Alto Perú, donde las fuerzas de Buenos Aires habían sido derrotadas varias veces, sino cruzando los Andes hacia Chile. Pero, de pronto, Chile, que se mantenía independiente, sucumbió ante los realistas (1814) y miles de soldados chilenos, derrotados en Rancagua, se refugiaron en Mendoza, conducidos por su jefe, el general Bernardo O’Higgins.

Independencia de Chile

San Martín no se desalentó y decidió seguir con sus planes, solo que ahora primero tenía que liberar a Chile. Para eso dedicó años a fabricar armas, balas y todo tipo de pertrechos, y a organizar el Ejército de los Andes, con las milicias locales de Cuyo (Mendoza), los refugiados chilenos, gran cantidad de voluntarios, oficiales del Ejército del Norte y sus Granaderos a Caballo, que él mismo había organizado en Buenos Aires.

Finalmente, inició el Cruce de los Andes (1201-1817) por seis pasos distintos. Contaba con 4.000 soldados y 1.200 milicianos de tropa de auxilio. El cruce fue épico, pero, tal como lo habían planeado, las seis columnas se reunieron menos de un mes después en el valle del Aconcagua.

De inmediato se libró la batalla de Chacabuco contra los realistas, con una apabullante victoria del Ejército de los Andes (12-02-1817), y aunque sufrió una grave derrota en Cancha Rayada (19-031818), triunfó en la decisiva batalla de Maipú (504-1818), asegurando la independencia de Chile.

El Perú

Junto con O’Higgins, y con 200.000 pesos que obtuvo de Buenos Aires, San Martín logró comprar una escuadra naval para atacar a los españoles en el Perú por mar.

San Martín zarpó de Valparaíso (20-08-1820) con una flota de ocho naves de guerra y 16 de transporte, y 4.500 hombres de los ejércitos de los Andes y de Chile. Desembarcó en Pisco (8-091820), y obligó al ejército realista a retroceder hacia la cordillera.

20.000 soldados conformaban las fuerzas realistas en el virreinato del Perú. La mayor parte de ellos defendía Lima. San Martín avanzó por mar, asegurando cada puerto hasta que puso cerco a Lima.

Este cerco se prolongó por algunos meses. El alzamiento a favor de la independencia del regimiento realista Numancia –integrado por venezolanos y quiteños– abrió a San Martín las puertas de Lima (5-07-1821), y obligó al virrey La Serna a abandonar la ciudad e internarse en la sierra, con un ejército todavía muy numeroso.

San Martín declaró la independencia (28-071821) y fue nombrado Protector del Perú con plena autoridad civil y militar.

San Martín y Bolívar

En sus reuniones en Guayaquil (26 y 2707-1822), Bolívar, libertador y presidente de la Gran Colombia, y San Martín, protector del Perú, conversaron de lo que faltaba para culminar la libertad de América: la derrota del último bastión realista en el Perú.

De manera sorpresiva, San Martín cedió por completo a Bolívar la iniciativa de la guerra. Retornó a Lima, renunció al gobierno del Perú (20-091822) y volvió a su casa en Mendoza, Argentina (01-1823). Un año después, desalentado por la muerte de su esposa y las luchas internas entre unitarios y federales, emigró a Europa, donde murió en 1850.

Fin de la guerra de independencia

En 1823, Bolívar fue autorizado por el Congreso de la Gran Colombia para tomar el mando de una expedición al Perú. En septiembre de ese año llegó a Lima y se reunió con Sucre y los dirigentes peruanos para planificar el ataque. Las conspiraciones, que no le dejaban en paz, solo pudieron ser controladas cuando el Congreso peruano le nombró dictador (10-02-1824).

Bolívar y Sucre derrotaron al ejército español en la batalla de Junín (6-08-1824). Cuatro meses después, mientras Bolívar había ido a Lima para reunir más dinero y recibir a un nuevo contingente de tropas, Sucre se vio obligado a dar batalla y destrozó el último baluarte del ejército español en la batalla de Ayacucho (9-12-1824), que puso fin al dominio español en Sudamérica.

Sucre se dirigió en 1825 al Alto Perú, donde no quedaba resistencia alguna, y lo independizó como un Estado soberano que adoptó el nombre de Bolivia en homenaje a Simón Bolívar.

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