Guerras y definiciones de fronteras en Latinoamérica del siglo XIX

Las primeras guerras en las nuevas naciones hispanoamericanas se produjeron por disputas fronterizas. Más tarde, se iniciaron por ambiciones de hegemonía, algunas instigadas directamente por Inglaterra.

México pierde territorio

La historia territorial de México es trágica. Ya López de Santa Anna tuvo que repeler un primer intento español de reconquistar México y se enfrentó a los franceses, que bloquearon el puerto de Veracruz.

En 1836, en la provincia mexicana de Texas, los numerosos estadounidenses que allí vivían se declararon independientes. Santa Anna atacó la región para reintegrarla a México y logró una primera victoria en El Álamo, pero, más adelante, fue derrotado. Como resultado, EE. UU. se apoderó del territorio de Nuevo México y la Alta California y en 1841 logró que el “estado independiente” de Texas se le anexara.

En un segundo enfrentamiento, nuevamente con Santa Anna en el poder, los estadounidenses invadieron México (1846-1847). El país se vio forzado a firmar el tratado de Guadalupe Hidalgo, por el que cedió a EE. UU. inmensos territorios –cerca de 2’000.000 de km2, que hoy forman los Estados de California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah, la mayor parte de Colorado, la región suroeste de Wyoming y Kansas y el oeste de Oklahoma– y recibió, a cambio, la ridícula indemnización de 15 millones de dólares.

Guerra de la Triple Alianza: casi un millón de muertos

La más brutal y sangrienta guerra que haya tenido lugar en el continente americano fue la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), en la que una coalición conformada por Brasil, Argentina y Uruguay derrotó a Paraguay. Las consecuencias fueron catastróficas para este país, pues perdió a 900.000 habitantes y se cortó de un tajo su desarrollo. Brasil y Argentina obtuvieron territorios, pero perdieron 100.000 vidas entre soldados y civiles.

Aunque antes se enseñaba en todas las escuelas de Argentina, Brasil y Uruguay que el culpable de la guerra fue el agresivo gobernante paraguayo mariscal Francisco Solano López, quien atacó a Brasil, hoy los historiadores serios de todos los países atribuyen un papel preponderante al expansionismo brasileño y a los intereses del Imperio británico. Así lo habían sostenido siempre los paraguayos.

La participación no declarada de Inglaterra fue fundamental para financiar a la Triple Alianza, y de paso destruir la competencia paraguaya en la industria textil (Paraguay era el segundo productor e industrializador de algodón en el mundo) y derrotar al único país que impedía el ingreso de la mercadería inglesa.

Tras una primera fase, en que triunfó Paraguay, sus tropas empezaron a sufrir derrotas en 1865. Todavía resistieron los paraguayos tres años, dispuestos a luchar hasta el último hombre. La capital, Asunción, fue saqueada y arrasada. El gobierno paraguayo se estableció en el pueblo de Piribebuy, que fue cercado por 20.000 soldados aliados (casi todos brasileños), mientras los defensores eran 1.600 hombres y cien mujeres. El ejército brasileño tomó Piribebuy en agosto de 1869, produciéndose episodios dantescos, como el degüello a 900 personas y el incendio del hospital con 600 heridos, médicos y enfermeras encerrados dentro.

El combate de Cerro Corá

La guerra terminó poco después, en el combate de Cerro Corá, donde el mariscal Solano López, batiéndose sable en mano, fue herido y muerto. Paraguay perdió 170.000 km² de su territorio. De 1’300.000 habitantes que tenía el país antes de la guerra, quedaron vivas 400.000 personas, la mayoría mujeres y niños. Además, fue obligado a pagar cuantiosas indemnizaciones y someter toda su industria y agricultura a las compañías británicas y brasileñas correspondientes.

Brasil obtuvo todos los territorios que deseaba y convirtió a Paraguay en un “estado satélite”. Argentina se quedó con el territorio del Chaco central, actual provincia de Formosa, y recuperó la provincia de Misiones.

En fechas recientes, la presidenta argentina Cristina Fernández, en un discurso público, elogió a Francisco Solano López, y calificó a la Triple Alianza como una triple traición a los intereses de Latinoamérica frente a los imperialismos.

La Guerra del Pacífico

Los inversionistas británicos que explotaban salitre en la costa boliviana del Pacífico instigaron a Chile, cuya economía dominaban, a que reclamara a Bolivia por un problema de impuestos. Impulsado a su vez por EE. UU., intervino Perú, que tenía firmada una alianza con Bolivia. En 1879 estalló la guerra, llamada del Pacífico y que habría de durar hasta 1883. Se predecía el triunfo de Perú y Bolivia, pues juntos tenían una población de 5 millones y un ejército de 6.000 efectivos, mientras Chile tenía una población de 2,5 millones y un ejército de 2.000.

Pero no fue así. Tras vencer a la escuadra peruana en el mar, Chile inició la campaña terrestre que llevó tres años. Finalmente, Chile arrolló al ejército peruano, tomó Lima y forzó la firma del Tratado de Ancón. Como resultado, Chile despojó a Bolivia de todo su litoral, que incluyó los puertos de Antofagasta, Tocopilla, Mejillones y Cobija, mientras que Perú perdió la provincia de Tarapacá y los puertos de Iquique y Arica. La pérdida de su salida al mar fue trágica para Bolivia y su pueblo mantiene hasta hoy su reivindicación.

En la Guerra del Pacífico, los intereses que EE. UU. tenía en el guano y el salitre peruano (y que llevaron al gobierno estadounidense a proveer de armas y una fuerza naval al Perú) chocaron con la hegemonía en Chile de Gran Bretaña, que resultó triunfadora.

Guerra del Acre

La Guerra del Acre, que ocurrió en dos fases entre 1899 y 1903, fue un conflicto bélico por un territorio rico en yacimientos auríferos y árboles de caucho que pertenecía a Bolivia y Perú. Concluyó con la victoria de Brasil y la consecuente anexión de aquel territorio.

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