Fin de la Edad Media

La Baja Edad Media

Los historiadores alemanes llamaron Alta Edad Media al período de la historia de Europa que va del siglo V al X, y Baja Edad Media al que va del siglo XI al XV. La denominación se generalizó. Pero, ojo, “bajo” no significa que este período sea de poca importancia; lo único que quiere decir es que la Alta es la antigua Edad Media, y la Baja, la reciente.

Para entonces el modo de producción feudal se ha estabilizado: los señores reciben su renta, no solo de su parte de la producción campesina, sino de tasas e impuestos al cruce por puentes y carreteras, al consumo en las tabernas y posadas, a la elaboración de harina, a las fiestas de los pueblos. Esa renta no se reinvierte en el campo, sino que se acumula en manos de los señores feudales, que gastan en artículos de lujo que adquieren en las ciudades. La demanda de metales preciosos, de sedas y productos de la China, de especias, tintes y perfumes, lleva a que se dinamice el comercio, que crezcan las ciudades y que se desarrollen ferias, para atraer la producción de comarcas más alejadas. Como consecuencia, es necesario mantener seguras las rutas terrestres y marítimas. Se crean asociaciones y conglomerados de puertos, como la Liga Hanseática de los puertos del Mar del Norte.

A su vez, aparecen las lonjas (agrupaciones) de comercio y las asociaciones o gremios de comerciantes, origen remoto de la burguesía europea de siglos después. Y funcionan los primeros bancos y banqueros para financiar el comercio, así como las primeras aseguradoras.

Catedrales y universidades

Europa central y del norte ya no son problema: las tribus se han asentado y entran en el corazón de la civilización occidental. El Imperio bizantino se mantiene, a pesar de las amenazas del islam, y extiende su influencia religiosa (el cristianismo ortodoxo) y cultural hacia los Balcanes y Rusia.

Por supuesto que el pueblo sigue en la pobreza e ignorancia, pero no puede negarse que en los 500 años de esta Edad Media Reciente hubo hechos y procesos interesantes. Fue el período en que se construyeron grandes catedrales, primero románicas y luego góticas, así como puentes, caminos y puertos. A los monasterios benedictinos creados en el siglo V por San Benito, se habían añadido los cistercienses y, en el siglo XIII, la Orden de los Frailes Menores o Franciscanos, fundada por San Francisco de Asís, que busca volver a la pobreza y la humildad de los orígenes del cristianismo, como reacción al boato y riqueza de los señores feudales.

En el siglo XII aparecen también las primeras universidades (gremios de maestros que enseñaban), como derivación de las escuelas catedralicias en Bolonia, Sorbona, Oxford, Cambridge, Salamanca. Sumarán unas 80 en toda Europa, para el siglo XV.

En esos siglos se formaron los países que protagonizarían la historia de la Europa occidental: Alemania, Francia, Inglaterra y España; cada uno de ellos trató de establecer sus límites, curiosamente muy parecidos a los del siglo XXI.

Las Cruzadas

La expansión islámica preocupó seriamente a los países cristianos: su avance por Francia fue detenido en la batalla de Tours (732). Pero, como cada vez más países se sometían al Imperio musulmán, las rutas comerciales con el Oriente se cerraron y la Tierra Santa (la Judea en donde había vivido Jesús) cayó en su poder. Por ello, los papas fomentaron las cruzadas, un movimiento militar y religioso de la cristiandad latina u occidental que, entre los siglos XI y XIII, hicieron guerras para mantener el control de la denominada Tierra Santa.

Al-Ándalus

Los musulmanes atravesaron el estrecho de Gibraltar en el año 711, no tanto como invasores que arrebataran su patria a los españoles, sino como aliados de una de las facciones visigóticas, el pueblo que por entonces habitaba en la península ibérica. Al cabo de un tiempo, los árabes ocuparon todo el territorio español, salvo las provincias vascas que nunca fueron conquistadas. Los emires establecieron el califato de Córdoba, que se convirtió en un centro de comercio y de cultura, donde acudían personas de toda Europa para aprender de los árabes.

Estos lograron la conversión de millones de cristianos a la fe islámica. El prestigio económico, social y, sobre todo, cultural del islam provocó esta conversión masiva. Incluso quienes permanecieron en su fe cristiana no pudieron sustraerse al poderoso influjo de la cultura musulmana. Los mozárabes (de must’aarib, “arabizado”) eran religiosamente cristianos pero culturalmente árabes, en su vestimenta, la forma de construir sus viviendas, las relaciones sociales, su alimentación, sus costumbres y su lengua, la “algarabía” (de al-arabbiya, la lengua árabe).

Hacia el siglo XIII, los enfrentamientos en la península entre los reinos cristianos del norte e islámicos del sur se agudizaron transformándose en una guerra de religión. Los historiadores oficiales españoles la llaman “la Reconquista”, pero tan españoles eran los cristianos vencedores como los moros vencidos, así como los judíos de Sefarad (la España judía), encarnizadamente perseguidos a partir de finales del siglo XIV. Solo con la unión de los reinos de Castilla y Aragón, por el matrimonio de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, llegó la derrota del califato y, finalmente, la caída de la última ciudad árabe, Granada, en 1492.

La crisis de la Edad Media

En el siglo XIV, el modelo feudal se agotaba en Europa: los campos daban rendimientos decrecientes, las técnicas existentes eran insuficientes, a pesar de la aparición del arado de vertedera y alguna otra pequeña mejora. Los propios señores feudales empezaron a perder importancia no solo frente a los comerciantes ricos de las ciudades, sino frente a los reyes, y esto debido a que había cambiado por completo el arte de la guerra. La aparición de la pólvora, proveniente de China; de armas de fuego (los primeros cañones y mosquetes); de armas incendiarias, inventadas por los árabes, con petróleo y betún, y catapultas y arcos de largo alcance, hacían cada vez más fácil asaltar los castillos y, a su vez, más costosa su defensa. Solo los reyes podían financiar ahora ejércitos mercenarios más grandes con armas modernas.

Las guerras bilaterales desembocaron en la llamada “Guerra de los Cien Años”, una prolongada serie de conflictos armados entre los reyes de Francia y los de Inglaterra, que duró, en realidad, 116 años (61 años de guerra y 55 de tregua) (1337-1453). Todo esto da paso al Renacimiento y al fin de la Edad Media. En 1453, de manera coincidente, suceden dos hechos clave: la invención de la imprenta de tipos móviles de hierro, por Johannes Gutenberg (quien imprime 150 biblias con tipos que semejan las letras que los copistas hacían a mano), y la caída de Constantinopla, capital del Imperio bizantino, cristiano ortodoxo, en manos de los turcos otomanos, el 29 de mayo de 1453. Estos sucesos históricos marcan el fin del Imperio romano de Oriente y el principio del fin de la Edad Media en Europa, que llegará efectivamente, con otra coincidencia de acontecimientos, en 1492: la caída de Granada, conquistada por los Reyes Católicos, y el “descubrimiento” europeo de América por Cristóbal Colón.

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